Me he percatado que siempre me encuentro frente a un insecto, sean los que vuelan, los que trepan, o los que se esconden; los observo por largo rato.
Es un momento de enfoque.

A veces los registro, ya se en forma de fotos o videos. Los contemplo en la lupa o en el microscopio.

A veces los dibujo, otras veces sólo me detengo en los detalles de su cuerpos, su geometría, su arquitectura.
Se aprende de los insectos.
Fabricaría insectos robóticos, para ayudar a ciertas tareas. Podrían detectar variaciones de parámetros, por ejemplo si el pH del suelo es ácido o alcalino, si existen filtraciones o una concentración específica de oxígeno.

Si nos extinguimos como especie, lo más probable es que los insectos tomen el lugar principal de las tramas tróficas. Son capaces de organizarse por un bien común. Forman colonias y ciudades. Algunas especies crean su propio alimento, aún cuando pueden depender de la existencia de plantas. Otros se defienden de ataques de otras especies, en incluso se sanan o generan simbiosis entre sí.

Otros insectos pueden permanecer en latencia hasta que las condiciones sean favorables y puedan surgir del letargo.
Ellos “piensan” y actúan como un todo, de manera comunitaria.